sábado, 4 de julio de 2009

"El Zoo de Cristal"


" Germán parecía tan fuerte, tan entero....", se lamenta Celia, mirando a su hermano.
Sí, lo parecía, pero ahora se siente destrozado, y da rienda suelta a su estado de ánimo y sentimientos.
También Celia, aunque lo disimule, está doblemente afectada.
Todo en sus vidas parecía tan sólido, tan estable, tan permanente...
Lo mismo que en nuestras propias vidas, querido Lector.
Desde niños hemos buscado la seguridad en todos los ámbitos, en todos.
Nuestra Madre sería eterna, nuestros Padres se amarían siempre, la casa familiar jamás sería vendida, la Abuela prepararía a diario aquellas perfumadas tortas, jamás perderíamos el pelo, la belleza, la juventud.
Aquellas seguridades nos brindaban fortaleza.
No queríamos saber de la fragilidad que somos, y que nos rodea.
Y la Vida, implacable, echó a andar.
¿Qué fue primero?, ¿una separación, una muerte, un adiós?.
Lo que sea que haya sido, comenzó a roer los cimientos de nuestra ciudadela.
Algo comienza a tambalear, y nuestras defenzas actúan.
Los niños, con comportamientos regresivos; los adolescentes encerrándose en sí mismos, o exacerbando su rebeldía.
Los más mayores se refugian en sus trabajos, sus familias, sus hijos.
Los ancianos avizoran un triste destino, y se abroquelan en el recuerdo de épocas pasadas, edulcoradas e idealizadas por el empañe y desdibuje lógicos del paso del tiempo.
Pareciera que nadie quiere enfrentar la realidad.
Todo nuestro mundo, nosotros mismos, vivimos, y somos, un zoo de cristal.
Tan frágiles las personas, las relaciones, los sistemas, los compromisos, los sentimientos.
No es viable, aunque ejemplos sobran, pedirle a niños o adolescentes un encare más saludable (maduro, positivo, solidario) del suceso en cuestión.
Mas nosotros, los que estamos en la edad de la plenitud, los que aún estamos en carrera y educando, dando ejemplo, y sembrando el Nuevo Mundo, o la Nueva Era, ¿qué hemos hecho?, ¿qué hacemos?, ¿qué actitudes hemos adoptado y trasmitido como correctas?.
Para serte absolutamente sincero, Amigo Lector, detesto la palabra "corrección" y toda su desinencia.
Lamentablemente, es la que más se adecua a mi planteo.
Desgraciadamente dejamos perder la inmejorable oportunidad que nos da la Vida de madurar nuestro entendimiento, y optamos por lo mas fácil: la negación y el escapismo.
¿Excusas?, miles, millones, y todas aparentemente sensatas a los ojos de otros que como nosotros, tampoco deciden enfrentar el sufrimiento, el dolor, y la soledad.
Y es así que continúa el terrible entrecruzamiento de complicidades encadenantes, y la Humanidad toda desciende otro peldaño en el embrutecimiento de sus reales valores y posibilidades.
Escuelas que nos enseñan a escapar del dolor, con propuestas de meditaciones o ejercicios que sí, son positivos, pero que no permiten que aprendamos nada del Mundo maravilloso en el que estamos, ni de nosotros mismos, ni de los demás.
Filosofías que tras la máscara del desprendimiento, nos llevan al peor de los egoísmos: el de pensar que no somos parte de un todo armónico, sino piezas aisladas, ascendiendo por el camino de la mayor espiritualidad, mientras, en realidad, desconocemos al Hermano que nos necesita, y del que podríamos aprender mucho sobre nuestra propia fragilidad y dependencia del otro.
Creo que enfrentar el dolor, cualquiera que este sea, es la mejor manera de vencerlo.
Duelen sucesos ajenos, y más los propios.
Sepámoslo y tornémonos cada vez más sabios.
Aceptemos que la soledad es la única realidad del Ser Humano, y estaremos cada día menos solos.
Miremos nuestra Vida: nacemos solos, sólo después alguien nos ayuda; crecemos solos, en el sentido de que es nuestro organismo el que sufre las transformaciones, y estas no son compartidas con otros organismos.
Cuando vamos a dormir, nos dormimos solos, y aunque lo hagamos acompañados, casi siempre uno de los dos queda despierto un rato más.
Soñamos solos, no se unen dos cerebros para soñar lo mismo, ni al mismo tiempo.
Nos enamoramos, enfermamos, sanamos, aunque lo hagamos en compañía, lo hacemos solos.
Y al morir, tal cual al nacer, morimos solos.
¿Por qué negarlo, no verlo?.
¿Que se sufre?...¡Claro!...¡OBVIO!!!.
¿Creíamos que eramos todopoderosos porque dabamos vuelta la cabeza y rezabamos el OM?.
¿O porque ostentabamos en nuestras manos algún Libro de los considerados Sagrados, y lo sabemos de memoria; o porque tenemos varias y piadosísimas devociones, pero sólo con el acicate de obtener algún beneficio personal en esta, u otra Vida?.
Se me ocurre que el mejor camino es hacerse amigo del dolor, del disgusto, del sufrimiento, en fin , de nuestra fragilidad.
Dejar que nuestras vanas ilusiones se hagan trizas, añicos, jirones...o lo que sea, pero que nos dejen en paz.
Impregnarnos de sensibilidad, aunque nos llamen débiles; empaparnos de solidaridad, aunque alguno se aproveche de nosotros.
Generemos buena energía, que ya hay harta tan pesada y obscura.
¡Pucha que somos frágiles!....y tontos.
Tenemos la capacidad y el entendimiento más que necesarios para hacer de nuestra debilidad nuestra fortaleza, y lo desconocemos, y lo dejamos escapar.
Hace mucho tiempo que llegué a la conclusión de que esta Vida, este Mundo, son sólo para elegidos.
Sólo para quienes son, y se sienten, protagonistas de sus propias realidades.
Si lo miramos con objetividad, todos somos protagonistas.
Sin embargo, la inmensa mayoría resigna su papel en manos de la más, políticamente correcta, victimización que, a estas alturas, no creo haya nadie que la crea.
Pero, como de cómplices y complicidades estamos hablando, todos hacemos como si, y la Humanidad sigue su camino descendente.
Cierta vez, en uno de esos fines de semana dedicados a ejercicios de comprensión, nuestro Guía nos invitó a un paseo desde la Mansión de la Luz Dorada, nuestro Centro, hasta el lago que está colina abajo.
Todos corrimos llenos de risa y energía, bañados por el sol, y animados por la frescura de la mañana.
Nos detuvimos, respiramos el perfume de la hierba y los árboles circundates del lago, y al medidía fuimos instados a volver al Centro.
Fue realmente penoso.
Dolían las rodillas, los músculos, el sudor nos empapaba la espalda, la frente, los brazos.
Parecía que no llegaríamos nunca.
El descenso había sido tan rápido y placentero...
allá arriba nos esperaban las duchas relajantes, la ropa limpia y perfumada, una comida exquisita, pero varios se sentaron en la ladera, a descansar del esfuerzo.
Primero fueron unos pocos.
Otros los imitaron.
Luego sólo unos tres o cuatro seguíamos ascendiendo.
Al llegar la caída de la tarde, los demorados comenzaron a entrar a la Mansión.
Sin embargo, si bien fueron recibidos igual a nosotros, con abrazos y sonrisas, hubo algo diferente: a los cuatro que habíamos llegado sin interrupciones, nos habían obsequiado con una enorme , fresca, y jugosa pera, y una mirada especial de entendimiento y reconocimiento de nuestro Guía.
Los otros no.
Entonces lo entendí.
Muchos habíamos sido llamados.
Pocos habíamos sido elegidos.
Y aún así quizás, no todos los elegidos lo habríamos comprendido.
Igual que con la Vida.
No éramos ni más fuertes, ni nos dolían menos los pies o las rodillas.
Simplemente esas condiciones no fueron utilizadas en nuestra contra, sino que, la voluntad pudo más, y en vez de ser nuestro freno, fueron el combustible para llegar a la meta.
Nuestra fragilidad se había transformado en nuestra fuerza.
Nos es imprescindible enfrentar la realidad: desde que nacemos debemos elaborar lutos y duelos.
Por el mundo perdido, el vientre de nuestra madre, tan cálido y cómodo, hasta el luto y duelo finales, abandonar todo lo querido, conocido, y cercano.
Es así, lo querramos o no.
Dejemos de desperdiciar el maravilloso tiempo que se nos regala para vivir, y aprovechémoslo viviendo... viviéndolo.
Siempre, nos gusten o no, las cosas son como son.
¡Por suerte!
Jorginho
Publicado el día miércoles 29 de Julio de 2009
Corregido por R.Méndez

10 comentarios:

Lili dijo...

Adhiero a tu propuesta, aceptar lo que nos toca, lo que somos, lo que construimos y amamos, como también nuestros sufrimientos, pesares y dolencias. Aceptarlos para entretejerlos con nuestras células y con nuestras almas. También tomar cada vez más conciencia de que aunque en ciertos momentos del día y de la vida, estamos siempre solos, somos parte de este Universo, somos eslabones siempre unidos. Gracias por tu profunda reflexión Jorge. Hasta siempre

Lore dijo...

No puedo soltar el mouse para hacer click mi querido Jorgito... cuando veo tu invitación a mi mail, para entrar en tu blog... y es asi que dejé la cena a medias para sentarme a leer este tema, con el que como con muchos otros estoy totalmente de acuerdo...

Yo sin embargo tengo una variante en mi vida, sin dejarme llevar por quienes apacientan borregos y los guian por la senda de un falso espiritualismo, dependo totalmente de un Dios inmenso... pareciera una fina hebra de hilo, en el cual hay un equilibrio tremendo porque es una autodisciplina, creer y caminar a pesar de... pero lo hago, y es asi que concuerdo con todo lo demás... yo quiero esa pera jugosa al final de mi vida... o quizás me la den antes no crees?

te quiero amigo, gracias por extasiar mi intelecto con estos temas tan buenos!!!

Jorge de Bahía dijo...

Hola Lily:
gracias a ti por prestar atención a mis cosas.
¿Qué sería de ellas sin lectores sensibles como tú?.
Fíjate que tu comentario me lanzó de lleno a una viva constatación, y afirmación del resultado de mis reflexiones: estamos todos entrelazados y dependientes los unos de los otros, ¡maravillosa dependencia!, hasta tal punto que lo que uno hace no tendría razón, a no ser por el que lo recibe, que a su vez genera algo, que el primero recibe a su vez, y así ad infinitum..
En unos días más, exactamente en quince, puvlicaré el post: "El Flaco Miguel, mi Amigo de la adolescencia", y ya estoy ansioso, aún más de lo que habitualmente soy, por leer el comentario que seguramente me dejarás y que, estoy seguro, me iluminará alguna zona oscura que seguramenrte permanece en mí, y que no sé resolver.
Te mando un beso lleno de cariño, amiga.
Jorge

Jorge de Bahía dijo...

Mi muy querida Lore:
tu querido y luminoso comentario, me provocó sensaciones organolépticas.
No sólo olí la pera que recibirás, sino que paladée contigo los distintos frutos que vienes recibiendo, y mis ojos se vieron desbordados por los colores, formas y diseños tan tropicales y llenos de pasión, como tú misma.
El concepto de Dios es inmanente en todo lo que escribo.
¿de dónde si no toda la Vida y laas circunstancias?.
Llamémosle como le llamemos, reconozcámoslo o no, querido uruguayito Le, mi recuerdo hacia ti, aunque no lo veamos, Dios siempre está, vaya mi recuerdo, también, a María Celina Parrondo.
Un mensaje, el tuyo, fascisnante en su barroquismo de imágenes...Gracias, mi muy querida Lore.
Gracias mil, por traer tu Sol a este montevideano que eestá harto ya de tanto frío y días grises, aunque le encante la lluvia, los hogares a leña encendidos, una copa de vino tinto, y alguien sincero a su lado.
Bueno...esto último en cualquier época y clima es buenísimo.
Besote, Bebé, te quiero pilas.
Jorge
v

María Teresa dijo...

Bueno, a mi también me encantan tus escritos y comentarios tan profundos por lo vivido, agudos e ingeniosos y si estamos de acuerdo en que lo que se resiste persiste y en que es más cómodo tirar la toalla que seguir destrozandote los pies o el alma,en pro de una meta. Yo no se si espero recompensas.. hasta ahora creo que la recompensa es vivir... aunque a veces piensas y estás casi seguro que otros lo hacen mas fácil y mejor que tu. Hay que esperar lo que podamos darnos y aceptar maravillados lo que tan abundantemente nos da la vida o la divinidad o las personas que nos rodean, todas tiene algo que decir.

Lore dijo...

Para Lili:
concuerdo contigo que no podemos aislarnos del mundo, porque convivimos juntos, y somos entes gregarios, que necesitamos de la socializacion para poder vivir... indiscutible si!!! pero dependencia no... bajo ningun aspecto... desgraciadamente he llegado a este término, confío en Dios y en mi misma, en nadie mas... luego convivo... y esa convivencia me hace feliz... un beso para ti Lili...

Jorge de Bahía dijo...

Hola Pimentosa!:
Es verdad, nadie espera un premio de absolutamente nadie, más que de sí mismo.
Como sabrás, en todas las Escuelas, incluso Jesús en su prédica, se dicen y hacen cosas sólo para quienes tienen ojos y oídos.....y no sólo los físicos.
Tambien es cierto, una vez me lo preguntó quién a la sazón er mi pareja: ¿no vivirán mejor los que no piensan en nada?.
¿La verdad?, no lo sé.
Tal vez....no lo sé, no conozco esa parte de la ruta, y por lo tanto, tampoco sé cuáles las pruebas y cuáles las consecuencias.
Gracias por tu opinión y por siempre estar.
¿Cómo van tus chicos?.
Espero que genial.
Te mando un beso
Jorge

Jorge de Bahía dijo...

Lore, yo también hablo de dependencia.
Creo que no es una cuestión de si existge o no, o de si es conveniente o no, o si nos gusta o no.
Creo que manejamos el mismo concepto, pero la dialéctica nos limita y nos muestra fantasmas donde no los hay.
En mi caso, sólo de mí puedo hablar, dependencia significa el entrecruzamiento de afectos y cuidado que nos damos eentre los seres humanos, o que deberíamos darnos.
En ningún caso ser trapos de piso, o trapeadores, o como se les diga en la latitud que sea, ni marionetas de chantajes emocionales, ni nada parecido.
Sorry Lily, no quiero
Perdón, tuve que atender el teléfono, y no puedo leer lo escrito, así que comienzo oyta vez:
Sorry Lily, me sentí tocado.
Jorge

YOR dijo...

Hola Jorge! He estado a mil y he dilatado un poco la respuesta. Este escrito me pareció exquisito por lo complejo y por la cantidad de provecho que aporta leerlo destilando cada reflexión. Me encantó.
Una vez, charlando con una amigo que estaba decepcionado por sus compañeros de trabajo, le dije "Tal vez tu problema sea que esperas demasiado de los demás, que tienes una idea sobre valuada de la humanidad"..."Si no esperases nada de los demás, tal vez, cuando te ofrecieran la mínima calidad humana, lo recibirías como algo maravilloso e inmenso"... Aún somos amigos, a veces le decía "prefiero pensar que los demás son una cagada así no me decepciono a la macana"... y un buen día él me descubrió y me dijo: "Jorge, vos sos tan idealista como yo, esperas lo mejor de los demás, sólo que tardas un poco más en entregar tu confianza"... "tal vez sea por tu sensibilidad"... sensibilidad que tiendo a no aparentar, que guardo para ser expresada en contextos conocidos y que pienso seguros... pero uno siempre se puede equivocar ¿no?...
Fragiles como el cristal ¿no?, y si todos lo somos, tal vez nadie lo sea...
Un placer como siempre Jorginho.

Jorge de Bahía dijo...

Hola Jorge:
me parece que este será un mensaje capicúa...do you know what I mean?.
Qué buena cosa es leerte, y reencontrar al Yor que conocí, tan deseoso de ocultar de los demás su sensibilidad, ocultándola bajo tanta erudición.
Extraño nuestras charlas al teléfono, como en New York...tantas cosas tan queridas....
Imagino que uno no espera nada del otro, hace llo que debe hacer, y se regocija cuando le entregan la pera....
Claro, cuando tomamos distancia y elaboramos una especie de ensayo, bueno, quizás ppueda deslizarse, debido a la impericia manifiesta del autor, interpretarse de esa forma.
¡Te quiero, Yoryi!
Jorge