jueves, 28 de enero de 2010

"Daniel Sanz Tucce"- El juego de las Lágrimas


Se mira en el espejo, enjuga una lágrima, y se repite una vez más:
- "Yo soy lo que quiera ser, un día Profeta, otro ladrón, otro músico, prostituta, mujer enamorada, diosa, Reina, o Presidente de la Nación.
Puedo hacerle creer a cualquiera, lo que yo quiero que crea.
Siempre hago la mía, y siempre me guío por mi intuición, por el Corazón de Dios, por Su Amor, porque Él es el único que me ama".
Observa con detenimiento la imagen que el cristal le devuelve.
Admira su belleza, y siente que debe compartir con el mundo, el mensaje de Amor que había recibido del Eterno.
Vistió sus ropajes orientales, cubrió su cabeza con un manto bellísimo, y posa para que la cámara registre para siempre su magnificencia y seducción.
Sí, las Fuerzas Espirituales le habían elegido para enseñar al Mundo el Amor Incondicional, pero le daría el mensaje de una manera críptica, sin palabras, sólo con su imagen, ya que con eso era más que suficiente para la gente.
Cambia sus vestiduras.
Es la Santísima Virgen María.
Eleva su mirada a los Cielos, hace con la mano un gesto de bendición piadosa ... y la cámara dispara.
Ahora es una Monja completa, medio oculta tras su hábito, mas lanzando al mundo una mirada entre seductora, provocadora, y enigmática.
Ve nacer en la palma de su mano derecha la Gloria del Altísimo ... nuevamente la cámara dispara.
No importa si no enfocó bien ... ¿para qué si no el photoshop?.
Esta vez es la Reina del harém.
Los mil flecos de seda de un vaporoso velo caen sobre su frente.
La morbidez, suavidad e iridiscencia de la tela le otorgan una sensualidad que corta la respiración ... y una vez más: la cámara.
- "¡Daniel!".
¿Y ese grito?, ¿quién andará por allí?, ¿será que entró alguien?.
- "¡Daniel!".
No puede reaccionar.
Siente que comienza a marearse.
Le gana una gran ansiedad.
Su mirada, rápidamente salta de un rincón a otro de aquella habitación semi en penumbras cuando, de pronto, ve una imagen en el espejo ...
- "¡Daniel!".
El espejo muestra a un hombre de unos treinta años, de tez cobriza y cejas espesas, envuelto en una serie de toallas ordinarias, y los raídos flecos de una de ellas, cubren su frente.
- "¡Daniel!".
Apoya en la repisa que está sobre la pileta, el celular con el que, empuñándolo en su mano derecha, se retrataba, y responde:
- "¡Ya voy, Señora Directora!, estoy terminando de limpiar el baño de las Maestras, ¡no sabe la mugre que era!".
- "¡Dale, m'hijo, apurate!, te quedan tres aulas por limpiar, y ya es hora de cerrar la Escuela".
- "¡Sí, Señora Directora(vieja de mierda), ya voy!".
Ríe para sí mismo.
- "Soy realmente superior a todos estos imbéciles, mucho más inteligente", "los tengo convencidos de que sólo soy el tipo que contrataron para hacer la limpieza, y ni imaginan que soy el Elegido, el Profeta, el Mesías, el que llevará con su música de cumbia, el Mensaje del Amor Universal, y el que les enseñará a vivir en Felicidad ... ¡ignorantes!", se dijo mientras retuerce el gastado y pringoso trapo de piso.
Echa una mirada al baño aquel, que aún luce desprolijo y piensa:
- "Ya está bien, total, si las Maestras son unas mugrientas".
Se mira por última vez al espejo del estrecho botiquín, y este refleja su verdadera imagen: un hombre bellísimo, rubio, vestido con una túnica blanca e impoluta, con un halo de luz que rodeaba todo su cuerpo, mientras un haz de Luz celestial le baña desde los Cielos.
- "¡Terminé señora Directora, quedó limpito, a ver si lo cuidan y no dejan mas esos algodones con sangre tirados en el piso!".
Se encamina al salón 3, pensando qué maravillosa su intuición, que lo salvó tantas veces de caer en manos de hombres que hubieran hecho de su vida un infierno.
El Director de una Televisora de la Argentina, el Presidente de aquella multinacional , dos o tres sicólogos ... personas deleznables, que no soportaron la superioridad que Dios le había otorgado, e insistía en decir que el necesitaba conectarse con la realidad ... ¡idiotas!.
Abre la puerta del salón, y al mismo entra el Idolo de la juventud, escucha sus aplausos y le ciegan los flashes de mil paparazzi.
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La última vez que tuve noticias de él, jugaba el rol de un Poeta al estilo "el joven Werther", para alguien que se describe a sí mismo como fanático de una determinada tendencia ideológica y que, en una actitud que no comprendo, escapó de su país natal, y vino al mío para trabajar como mediocre cocinero pero, eso, es otra historia.
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Publicado el día Sábado 06 de Febrero 2010
Corregido por R.Méndez