miércoles, 10 de marzo de 2010

"La necesidad de Afecto"-


"..... Quereme,
como la tierra quiere al agua,
quereme
como en el mar esa mañana,
quereme,
que las disculpas se han perdido,
como perdido estoy sin vos,
y tengo frío ....."
Ma.Celina Parrondo
(fragmento de "Quereme").

En el Post: "La necesidad de la Alegría" (etiqueta "desarrollo personal"), les planteaba lo fundamental que es, para todos y cada uno de nosotros, la Alegría en cada día de nuestra Vida.
¿Y qué decir del Afecto?.
Estamos todos maltrechos, lastimados, coartados, sesgados, por su carencia, o por su sobreabundancia. ¡No!, no disientan aún ... vamos a algún ejemplo que nos ilustre y ayude.
Pongamos por caso una mascota, un perrito.
Si no le tratamos con afecto, con cariño, seguramente el bichito crecerá débil, sin la suficiente autoestima o, será esquivo, huraño ... una pena.
Si por el contrario lo sobreprotegemos, resultará posesivo, agresivo, o romperá toda la casa si no le hacemos gusto.
¿Por qué pensar que somos, o reaccionamos, los humanos, de manera diferente ... porque se supone que somos inteligentes?.
¡Cuidado, que la Inteligencia Emocional es otra cosa bien distinta y, a veces, los más "inteligentes", jamás la desarrollan!.
Si desde niños hubiésemos tenido la capacidad de manejar, objetivizar, metabolizar, analizar, nuestras experiencias emocionales, ¡ qué tan diferentes, seguramente, serían tantas realidades!.
Considero que ninguna experiencia de nuestra Vida es negativa, esa semilla la plantó en mí, quien fuera mi Profesora de Historia del Arte , en la Escuela Nacional de Bellas Artes, la Profesora Celina Rolleri ... pero cuánto dolor hemos atravesado ... y algunos de nosotros hemos quedado empantanados en él.
... Y gira y gira el carroussell ...
Insistimos en no aprender de nuestras experiencias, preferimos olvidarlas, negarlas, antes que enfrentar el dolor que subyace en nosotros, y así, fortalecidos por trabajarlo en el mortero de la autosuperación, pasar a las nuevas generaciones, lecciones bien más saludables, y mejores parámetros de construcción del Yo, y de las relaciones consigo mismo, y con los demás.
Somos títeres pusilánimes, juguetes y víctimas conformistas, de los miedos más primarios.
Tememos demostrar afecto ...
Tememos recibir afecto ...
Nos da miedo entregar afecto, porque quizás nos tomen por débiles, o se aprovechen de nosotros, o, mala palabra, nos mostremos como realmente somos.
Sentimos pánico de que nos traten con cariño pues, o piensan que pueden engañarnos con tanta zalamería, o tal vez piensan que no soy bien macho, o me menosprecian y por eso me tratan como a un/a nene/a.
¡Qué manga de tarados que somos!.
Claro, algunos casos ya somos rayanos en la patología, cuando nos hemos convencido de que, de alguna manera, no merecemos el afecto de nadie, y es sólo que no hubo quien nos explicara que merecemos todo el afecto del mundo, que el problema fueron los seres que nos rodearon, con sus limitaciones varias, y sus egoísmos particulares y generosísimos.
Como ustedes bien saben, queridos Amigos Lectores, fui, y sigo siendo, mi propio Texto de estudio.
Veo, reconozco, y analizo en mí, todo lo que luego amplié en mi Consulta, cuando la tuve.
No escribo desde lo recogido de libros escritos por otros, de experiencias, a su vez, de terceras personas, no, no tengo temor de mostrarme, si con eso alguien se beneficia.
Las personas hacemos cualquier cosa por conseguir afecto, literalmente cualquier cosa.
¿A ninguno de los Académicos de turno, que ocupan espacios de opinión y decisión, se le ha ocurrido pensar que en el caso de la explosión de embarazos preadolescentes, pueda estar ínclita la sexualización de la búsqueda del afecto?.
Yo mismo sexualicé esa búsqueda ... y no hace mucho tiempo que tomé conciencia de ello.
Uno, luego cae en cuenta que equivocado, entrega lo que le solicitan, porque cree, sinceramente, que lo que le ofrecen es cariño ... y el afecto, el cariño, el amor ... nunca llega ... generalmente se lo lleva otro que, bien mirado, no vale nada, comparado con uno pero, bueno, las cosas se dan así.
Obvio, es más "culturoso" el divagar política y filosóficamente, llenando espacio, papeles, cuentas bancarias, y calentando asientos, parloteando sobre la realidad cultural de los preadolescentes en zona de riesgo, del desequilibrio social y económico de las familias involucradas, de la imperiosa necesidad de educar al "pueblo" ... pero en efectivo ... ¡nada!.
El problema es, cada vez mayor, y todos nos sentimos tan democráticos, concientizados, comprometidos, y "de avanzada", posturas y pensamientos tan obsoletos, perimidos y rahídos como los años setenta .
¿Alguno de ustedes recuerda a Gilbert Bècaud y su canción "L'important c'est la Rose"? ... pues sí, así de simple son las cosas.
Como todo en la Vida, simple, sencillo, sin complicaciones, como todos los Temas fundamentales de la Vida , este también lo es... son sólo niños que buscaron un poco de cariño en el lugar no apropiado.
¿Aún estamos vivos? ...
¿Aún estamos en este Mundo? ...
Para algo positivo es, y todavía nos queda tiempo para llevarlo a cabo.
Aprendamos y enseñemos a amar, a dar y recibir amor.
Verán que no hace mal, que no denigra, es más, ¡embellece!.
Seremos una Nueva Humanidad, en una Nueva Era, en una Nueva Tierra.
No es cuestión de creer ... es cuestión de comprobarlo.
Hacerlo, o comenzar a hacerlo, no es tan fácil ... lo sé.
El Afecto se revela en el Respeto, en el más profundo Respeto por el otro, por su circunstancia, por sus opciones.
¿Se logra?.
Sí, es un arduo trabajo contra miles de años de deformaciones culturales , de culpas inventadas e impuestas por algunas religiones totalitarias e imperialistas, pero se logra; luego viene el cuidado de no atravesar la delgadísima línea que separa al Afecto, de la sobreprotección, la dominación, la manipulación ... pero eso ... será otra historia.




Publicado el día Martes 23 de Marzo de 2010
Revisado por R.Méndez