viernes, 12 de septiembre de 2008

Viaje de una larga Noche hacia el Mediodía- Capítulo II.-









PRIMERA PARTE


"What's new, Doc?" .-"
Hace veintidós días que estoy aquí.
Fiel a mi estilo, opté por transformarlos en una fiesta desde el primer día.
Estoy en la Asociación Española, tercer piso, sala VIP 324, cómoda, y con la misma distribución y facilidades de una habitación de un buen hotel, eso si, más chica.
Recién hace cuatro días que tengo un diagnóstico, les contaré: cuando llegué a la emergencia, ya los primeros exámenes no arrojaron ningún dato que revelase algún motivo para mi ascitis.
Fui derivado a piso, y los primeros dieciocho días fueron de susto cada mañana.
Sucede que ante el afán de los profesionales por encontrar la causa de la reacción de mi organismo, debí enfrentar los miedos más temidos por mí, valga el juego de palabras.
Decenas de agujas se blandían ante mi mirada que intentaba esconder el terror; varios cuestionarios donde debí repetir lo mismo vez tras vez, me cansaba, pero imaginé que me colocaba un Cd en el cerebro, y lo dejaba reproducir.
Mañana por medio, entraba a la habitación la Dra.Internista, una hermosa mujer en los mejores años de su vida, con una pinta de cocinar con la punta de los dedos, pero igual, lo que cocinara le queda bien, vieron que hay gente que da esa imagen ¿cierto?, pero bueno, vayamos a lo nuestro, decía que día por medio entraba y muy suelta de cuerpo me espetaba:
- "Estuvimos hablando con el Dr.CC, y llegamos a la conclusión de que lo suyo es una trombosis, así que le haremos tal examen, para confirmar".
Yo me veía con las venas y arterias llenas de coágulos, peleádose por ver quién de ellos era el que más me haría doler antes de matarme.
Esa tarde me pasarían por una máquina, que yo sentía como el juez que firmaría mi sentencia, y a poner buena cara, reír, y tener buena onda con el personal, que me dio una lección de lo prejuicioso que yo era para con ellos, pues me demostraron una humanidad, un afecto, una solidaridad, que yo, encerrado en mi rechazo al dolor, nunca pensé que tuvieran.
A la mañana siguiente al entrar la Dra., yo esperaba que lo hiciese con un pañuelo negro en la cabeza, como los jueces ingleses cuando dictan sentencia de muerte...
- "Negativo, todo normal.Seguiremos buscando".
A la mañana siguente:
- "Ahora si, lo suyo de seguro es de origen cardíaco, lo vamos a.......".
Yo me veía como un pollo abierto de arriba a abajo, como para ser asado a la parrilla.....
- "Todo normal, ¿qué tiene Usted?, no se preocupe, seguiremos buscando....."
El décimosexto día, conversando ella, a los pies de mi cama con el Dr.Germán Mescia, le decía, mientras apoyaba la cabeza en una de sus manos:
- "¿Por qué un organismo totalmente sano ha hecho esta reacción?".
- "No se preocupe, Usted de acá no se va sin un diagnóstico", dijo con voz firme y mirándome a los ojos, el Dr.Mescia.
La mañana del décimoctavo día apareció el diagnóstico: Hepatitis B, crónica, con hígado cirrósico.
No entendí nada, era imposible con mi tipo de vida sin alcohol, sin carnes rojas y sin sexo hace años.
- "¿De dónde me contagié?"
- "No importa lo que pasó, lo importante es de ahora en adelante" me dijo el Dr.Mescia.
Quiero hablar un poco de él.
Siempre consideré que el hecho de ostentar un título, sea cual fuere,no convierte a toda persona en un lo que diga el título, o los estudios que haya realizado, por mejores que hayan sido las calificaciones obtenidas.
Como decía Jesús: "Muchos son los llamados, y pocos los elegidos".
Tuve la suerte, o la causalidad lo quiso, que encontrara al Dr.Mescia en mi camino.
Un verdadero médico, con todo lo que esto significa de seguridad y apoyo para el paciente.
Y me refiero al hecho hasta de su lenguaje corporal al enfrentar a este; al hecho de ahorrar exámenes anexos, cuando ya se tiene la seguridad de un diagnóstico.
Ese colocarse desde Ser Humano en la piel del otro, y en las expectativas del otro...aunque algún tributo paga a los mecanismos de defensa.
En mi estadía llegué a conocer varias enfermeras y enfermeros, a cada cual más simpático y humano, a diferencia de los comentarios que toda mi vida había escuchado sobre ellos y sus conductas, a algunas nurses y nursos, y a Dagi.
Dagi es Nurse, brasilera carioca, para mi mayor alegría, rubia como el sol, y con un natural dulce y pragmático como sólo los brasileros saben poseer.
Nos hicimnos afectos a largas charlass y confidencias.
Hasta me trajo fotos de los padres para que los conociera.
Gracias Dagi, fuiste un remanso.
Hoy día vigésimo segundo, tengo el alta.
Llamé al hotel de Blú para que me la entreguen mañana a la mañana.
La extraño un montón, y aunque sé que está bien, pues telefoneaba a la veterinaria para saber de ella, no está en su territorio, ni con sus cosas.
No tendrá la leche de las 10:00 de la mañana, ni la manzana verde de las 16:00, ni los aromas, la música alta, y las risas a las que está acostumbrada.
Fue algo gracioso: mi madre estaba internada en el Británico, con infección urinaria; yo en la Española, y la perra, la única sana, en el alojamiento de la veterinaria, qué trío, los tres internados!.
Nancy me ayudó durante todo este período, al igual que los chicos del servicio de Acompañantes.
Dentro de un rato viene Nancy, ya pedí un remisse, y me llevará a mi casa.
Allí, con mi perra, solos los dos, me ocuparé de mí, y todo se arreglará.

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Actitud; estoy convencido, todo es cuestión de actitud.
Actitud ante las dificultades.
Actitud frente a las adversidades, los accidentes, los avatares, lo inesperado, la felicidad, el amor, el otro, en fin...ante la Vida.
De eso se trata, creo, basado en mi experiencia (rever "Inauguración y...)", tener Dignidad, y poder infundir y exigir respeto.
¿Han notado el proceso regresivo que se da en las personas cuando están enfermas, o son sacudidas por un suceso triste?
Se trata de una forma de llamar la atención y de reclamar cariño, cariño que sentimos que se nos debe, pero que quizás nunca hemos entregado, o entregamos bajo ciertas condiciones imperialistas y/o totalitarias.
Es el rehuír, más una vez, la responsabilidad frente a lo que nos pasa, aceptar y reclamar propiedad del papel de Víctima, olvidando que han sido nuestros errores y/u omisiones los que nos han traído a estas playas indeseadas.
Un médico, de los cinco que me vieron, me dijo"Usted no tiene la culpa de lo que le pasa".
No, la culpa no, que no existe, pero sí la responsabilidad, y como responsable debo actuar, sin cargar en otros el mal humor, ni los llantos, lamentaciones, ni el esperar curaciones que provengan de los otros, a los que miraré como semidioses, y no de igual a igual, que es como debe ser.
En los meses siguientes a mi alta, deambulé por consultorios variopintos, y las salas de espera me rebelaban.
No creo que sea cierto que todas esas personas hayan resignado sus caracteres, sus seguridades, sus posiciones ante la vida, las que seguramente tuvieron para formar familias, criar hijos, llevar adelante sus experiencias, y que ahora sean sombras casi fantasmales, esperando quince minutos de charla con un profesional del que esperan la mágica solución que sólo está en manos de sí mismos.
Seguramente no tenga la posibilidad de llegar a esas personas, pero estoy llegando a ti, que quizás hoy no te sientas en situación tal, pero que tal vez mañana sí.
No olvides nunca quien eres, que eres importante para el mundo, que tienes en tus manos todas las posibilidades, y que si no lo crees es solamente porque no te has detenido a mirarte con atención, que tal vez la derivaste a cosas o personas anexas.
Por supuesto que hay circunstancias fortuitas de las que nunca sabremos los por qués o causas, pero igualmente somos responsables, pues nos sucedieron a nosotros; y si bien no tendremos conciencia de nuestra responsabilidad para generarlo, sí tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en cuanto a lo que haremos con ello de ahora en adelante, y de como afectaremos a nuestro entorno.
¿Les dejaremos una enseñanza de superación, o les chantajearemos emocional y sentimentalmente?
¿Y qué del respeto?
Este no es gratuito ni natural, al menos en las sociedades que hemos construido.
El debilitado permite el avasallamiento de su territorio.
Que no es lo mismo aceptar ayuda que abandonarse al domínio del o de los otros.
En mi caso particular, me molesta sobremanera cuando me comentan que me admiran por cómo he llevado y cómo llevo mis circunstancias, y me molesta porque sé que no soy ningún tipo especial de persona.
Que no soy distinto a ti, ni al que tienes al lado.
Y si yo puedo, y vaya si puedo, todos pueden.
Debido al hecho de la sumisión de los pacientes, o la sumisión habitual, debí decir, me divertí sobremanera al seguir el juego que me proponían los profesionales que, a través de fingir amistad o complicidad, trataban de averiguar si había mentido en mis declaraciones.
Me explico: nadie creía que yo no tomaba alcohol, de hecho me creerían un borracho consuetudinario e irredento.
Cuando comenzaron los jueguitos, primero me enfurecí, ¿quién se creen que soy?respeten mi inteligencia, luego, creeyendo ellos llevarme a su juego, en realidad los llevé al mío y me divertí sobremanera.
Incluso a un respetado Dr.que me dijo:"Usted dice que no toma.....", no le dejé terminar la frase.
Me hubieran visto como estaba, deforme, con cuarenta quilos más de los 80 en mí habituales, tirado en una cama, sintiéndome mal, pero reaccioné como en mis mejores épocas.
Blandí el dedo índice de la mano derecha frente al profesional y le dije con vos fuerte y firme: "¡Yo no digo que no tomo; yo NO tomo, ni fumo, ni me drogo, ni como carnes rojas!."
Entiendo que le dí bases para tener ganas de ayudarme en mi búsqueda de alguna solución a la contingencia.
Nació el respeto.
También conozco que es vox populi el que los pacientes subdeclaran sus aficiones o deméritos.
También creo que es responsabilidad del paciente, y cuando digo paciente, me refiero a cualquier persona en cualquier circunstancia de la vida, en la que deba dirimir posiciones, y discutir soluciones; y que luego soporte y cargue con la responsabilidad de encontrarse en un predicamento mayor al original.
Basta los demás de querer ser o sentirse omnipotentes, dejen a cada cual vivir sus decisiones.
Quien miente decidió vivir en la mentira, no salir de ella.
¿Quienes somos para obligarlos a salir de ella?
En cualquier situación, demos de nosotros la verdad, mostremos actitud, respetemos, y recibiremos del otro lo mejor, me pasó a mí, pondrán de manifiesto su afecto, y nos respetarán.


Jorginho