lunes, 13 de octubre de 2008

"Viaje de una Larga Noche hacia el Mediodía" - Capítulo III.-




PRIMERA PARTE
"Come fly With Me"
Me destrozó los ojos.
Apenas salido de mi internación, y aún en recuperación, fui apremiado, y consentí, en comenzar, o mejor dicho, recomenzar a tratar mis ojos.
Concerté una visita con uno de los oftalmólogos(*) más reconocidos en mi País.
En las varias consultas a las que asistí en la Clínica de este médico, tuve tres diagnósticos diferentes, cada uno según el profesional de turno, y la noticia de la urgencia de una cirugía, algo que en el futuro, se demostró no ser cierto.
Yo no estaba ni física, ni emocional ni sicológicamente, lo suficientemente compensado como para semejante intervención, y el stress adicional que conlleva una sumatoria de dificultades físicas en camino de recuperación.
Los análisis, sin embargo, mostraban signos de normalidad aceptable.
La tarde anterior a la cirugía, no me fue aplicado, por parte de quien era familiarmente responsable, el líquido oftálmico recomendado por el profesional; ni siquiera se consiguió hasta última hora, cuando debería haber sido aplicado desde el mediodía, y con intervalos de cuatro horas.
La mañana de la cirugía, la sra.X se sentó a mi lado, mientras yo bebía la única taza de té que me habían permitido tener como desayuno, y comenzó, como de costumbre, a acosarme.
Mis nervios, que están en tensión todo el tiempo desde que volví a mi casa, estallaron.
Cuando me realizan los análisis del preoperatorio, aparece un nivel de azúcar en sangre, totalmente inusual en mí.
La cirugía se cancela, y soy aconsejado de hablar con mi médico tratante.
Y sí, al decir de mi amiga Sylvia: "Georgie, se te quemó el chip, y para ese no hay repuesto".
Bárbaro, estoy chocho de la vida!, soy diabético tipo B, y por causa de no agredir al hígado, me recetan insulina.
Llevó un mes, estudiar y estabilizar el nivel de azúcar.
La intervención, sin embargo, fue, por agenda del profesional, aplazada por dos meses.
¿Y la tan mentada urgencia?.
Durante este período, Robert, el joven acompañante que me asistía durante la noche, en mi período de internación, estuvo muy cerca mío.
En el tiempo que pasamos juntos, aquellos veintidós días en el Sanatorio, nos hicimos muy cercanos.
Él me contaba de sus cosas y sus proyectos, yo de las mías; a la mañana antes de retirarse, aunque no era su obligación, me ayudaba a bañarme y vestirme, y luego se retiraba.
De noche me cuidaba como a un niño, me ayudaba a voltearme en la cama, subía las barandas por si me movía, y yo, que nunca había sido cuidado así, me dormía tranquilo y confiado.
Ahora, cada vez que debo ir a cualquier parte que no sea el oftalmólogo, lo llamo, y voy con él, más seguro, más confiado.
Hoy es el día de intervenirme.
Soy informado de que se me realizarán dos procedimientos en el mismo ojo: el cosido de la retina, y la extirpación de las cataratas.
Entro al quirófano, viendo, y por mi propio pie.
Me aplican anestesia local.
Los que saben del asunto energético, entenderán mejor: dentro de la sala de operaciones, el tema es la envidia de fulana con fulana, la competencia de la Clínica con la otra clínica, cosa de deslealtades,decían, mala onda total.....y yo allí, rezando para que nada de todo eso me llegase.
Ya ha pasado un mes, y aún no he recuperado la visión en ese ojo.
Sin embargo, el profesional afirma que la operación ha sido un éxito, y que está orgulloso de ella.
No desconfío porque soy nuevo en todo esto, y no conozco a nadie que haya pasado por la experiencia, así que sólo puedo creerle.
Ahora resulta que me va a inyectar más gas en el ojo.
No puedo creer a todo lo que me estoy enfrentando.
Al otro día de tal procedimiento, viaja a un congreso en EE.UU.
Antes de su partida, el esposo de una amiga, también reputado oftalmólogo, dueño de una Clínica prestigiosísima en Uruguay, le dijo delante mío:"Si vos querés, mientras no estés, yo me ocupo de Jorge"; "después lo vemos", respondió quien me trataba, y que en ese momento me estaba aplicando disparos de láser.
Al enterarse la señora X de tal ofrecimiento, totalmente desinteresado por parte de mi amiga y su esposo, que habían puesto los últimos adelantos técnicos que su Clinica posee, y la pericia de los profesionales que allí actuan, a mi servicio y sin ningun cargo economico, sólo por amistad, en medio de un arranque de ira, enfrentó a mi amiga exigiendo respeto hacia el profesional que me trataba.
Luego, dicho profesional me informa que su posición fue: "a Jorge no me lo toca nadie!".
El tratamiento me fue aplicado un miércoles, y hoy, sábado, desperté con el ojo hinchado, y muy colorado.
Por celular le llamé a EE.UU, le refiero lo que me pasa, y me dice:"hacé lo que quieras, lo dejo en tus manos".
Ya, de a poco, estoy volviendo a ser yo, ya puedo pensar con más claridad, estoy más fuerte, más compensado, y mejor adaptado a las nuevas realidades que me han invadido.
Cuando regresa de su viaje, me mira el ojo, se levanta de la silla en la que estaba, se deja caer en un sillón, se agarra la cabeza y exclama:"¿qué pasó en este ojo?".
Ya nada me afecta, ni me sorprende, ni siquiera la pregunta de la Sra.X.: "Bueno, bueno, pero cuéntenos cómo le fue en su viaje Doctor".
Se hace un silencio palpable.
"¿Y ahora qué? ¿Perdí el ojo?".
Quienes me conocen, conocen el tono, las inflexiones, y los volúmenes de mi voz; y cuán congelada puede sonar.
"No, no" se apresura a responder, "vamos a dejarlo descansar un poco mientras lo preparamos para solucionarlo, y mientras tanto, nos ocupamos del otro ojo".
"¡Al otro no lo tocás!"
Mi voz no dejó lugar a dudas, lo estaba enfrentando de igual a igual.
Ya no le tengo ninguna confianza, estoy pronto a cualquier reacción, y él lo supo.
Propone, conciliadoramente, aprovechar el tiempo de recuperación, supuesta y mentirosa recuperación del ojo malogrado, dando tratamiento de láser al otro.
Eso sí, permito que lo haga.
Coincidente con estos hechos, libero mi casa, y mi vida, de las personas que me han avasallado durante todo este tiempo.
En unos días es mi cumpleaños, y lo voy a festejar, entre otras cosas, porque siento que he vuelto a mi eje, y que ahora la carreta la comienzo a dirigir yo mismo.
Es el mes de Febrero, y desde fines de setiembre, del año pasado, estamos en el
2006, estoy recibiendo láser en el ojo derecho.
-"Hola Jorge, ¿cómo va eso?", me pregunta el profesional, a cada consulta, una semanal, todos los viernes.
-"Decímelo vos", respondo cortante, y con el siseo de un látigo.
Estamos a mitad de Marzo, y en estos días ha reaparecido un querido amigo, del que no tenía notícias desde hace unos trece años.
Con Sergio, nos conocimos a principios de la década de los ochenta, e hicimos buenas migas de inmediato.
Casi todas las tardes me pasaba a buscar, e íbamos con su perro Duque, a caminarnos toda la Rambla Sur, desde el Parque Hotel a la Cía.del Gas; nuevamente volver al hotel, y ahora hacia el Club de Golf, todo con una charla animada, anécdotas, canciones, risas, y de vez en cuando, con la compañía de algún otro amigo.
Aquella época fue una de las más mundanas en mi vida, y ahora sé que debí haberle prestado más atención a mi nuevo amigo.
Al reencontrarnos, me entero de que ha estado tratando de ubicarme desde hace años, pero los amigos en común, a los que consultaba, no le daban datos.
Un día, como pudo, me encontró.
Comenzó, y le dejé, a ocupar espacio en mi día a día; a ayudarme en mis cosas, a no dejarme solo, a cuidarme, como lo hacía Robert, pero con la diferencia que significa haber sido tan cercanos hace tantos años atrás, de haber vivido y presenciado, cosas mías, de haber participado de un aspecto de los muchos de mi vida.
Llegamos al mes de Abril, Mayo, y decido hablar con el oftalmólogo.
Me plantea que todo lo que se podía hacer con el láser, ya lo hizo, que ahora o interviene, o me aplicaría una serie de inyecciones en el ojo, un nuevo tratamiento que, después yo sabría, totalmente ineficaz en mi patología.
La Sra.X, que me seguía acompañando a estas consultas, muy rapida, y suelta de cuerpo, dice:
-"Se hace lo que usted diga, Doctor".
-"¡No!", reaccioné con fuerza, "se va a hacer lo que yo decida".
Lo dije con voz firme, nada complaciente, en tono terminante, y volumen normal.
Le pedí que quería descansar un tiempo de las consultas, y que me diera el máximo de espera que pudiera.
Sergio me insta a consultar con una amiga suya, la Dra.Elizabeth Leites, también oftalmóloga, y allá fuimos.
Antes ya yo había tenido consulta con mis amigos, los dueños de la Clínica donde este otro, me hizo la cirugía, y ya estaba en tratativas para operarme con otros profesionales, los cuales me daban una posibilidad del 33 por ciento de oportunidades de no perder la vista, o sea, de quedar ciego.
Fui a la consulta de Betty, sólo por complacer a Sergio, que se ocupaba tanto de mí.
Betty, a su vez, me recomendó consultar al Dr.Adrián Antes, que fue lo mejor que alguien haya hecho por mí.
-"Su caso es gravísimo, tiene la retina con muchos agujeros, yo no me atrevería a meter mano allí"
Sergio me apretó el brazo, "Si tiene la posibilidad, atiéndase con el Dr.Stanley Chang, el único que quizás pueda darle una solución".
Allí mismo le mandó un mail al Dr.Chang, refiriéndole mi caso.
Sergio se ocuparía de concertar entrevistas, y fechas para la cirugía.
Sin embargo, la emoción de Sergio no pudo con la realidad.
Esa tarde fué la última vez que lo ví.
Ahora tendría que ocuparme de todo, solo.
No puedo manejar el computador, no veo la pantalla.
Mi amigo Wilson, también de los ochentas, accede a ocuparse de recibir y mandar los mensajes necesarios, por el correo electrónico.
Ante la ausencia de Sergio, totalmente refugiado en la negación, Robert está a mi lado.
La consulta con el Dr.Chang, queda fijada para Enero del 2007, y estamos en fines de Octubre.
Ya tengo las reservas de hotel, los pasajes a Nueva York, y me dispongo a organizar mis cosas, ante la posibilidad de volver ciego.
Una tarde de fines de octubre, suena el teléfono en mi casa, atiendo, y es Christine, la Coordinadora Regional del Departamento de Servicios Internacionales, del Presbiterian Hospital.
-"El Dr.Chang teme que tu ojo no soporte hasta Enero, y colapse.Tienes que estar aquí para el día 11 de Noviembre".
¿Qué hago?
Sergio está viajando atrás de un cuadro de fútbol, por el Brasil....miro a mi lado....Robert accede a acompañarme, aunque para ello deba renunciar a su trabajo, y dejar su familia.
Juan, mi agente de viajes, a quien considero un amigo, y que se portó como tal, cambia todas las fechas de aviones, hoteles, y aquí estoy, en la sala VIP del aeropuerto, con Robert a mi lado, y la pobre de Blú, otra vez en el hospedaje de la veterinaria.
Llegamos a Ezeiza, abordamos el avión para Nueva York, nos acomodamos, y a esperar el despegue.
Comenzó el carreteo.
Cuando siento la conocida, y antes agradable, sensación de pegarme y hundirme en mi asiento, cierro los ojos, y con fuerza pido que el avión estalle.

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¡Qué disparate, qué largo se ha hecho esto! ¡Y eso que omití cientos de vueltas, trancas, luchas, y triunfos!.
En el año 2002, coincidente con la muerte de mi perrita Doca, Dondoca, la prima y dueña de Blú, sí, Blú llegó a mi casa como compañera de Doca, y así la sentía yo, luego la heredé, y ahora es mía, o yo de ella, no lo tengo muy claro...., decía que coincidente con la muerte de Doqui, comencé, nuevamente, a tener visiones del mundo Espiritual.
Pero, esta vez, no se parecían a las que siempre había tenido, los personajes eran otros.
Me acerqué nuevamente a la Iglesia Católica, después de muchísimos años de no frecuentarla.
Recibí muchos mensajes personales, y aprendizajes que, si bien se me indicó que escribiese, se me negó la posibilidad de hacerlos circular.
Aún ese día no llega.
Y comencé a ver y reconocer a los Ángeles.
Estuve rodeado, y sigo estándolo, de demonios y de Ángeles.
Adoro a mi Ángel de la Guarda, me ha protegido, y me protege a toda hora, incluso cuando yo ni era conciente de su existencia real.
Aprendí a relacionarme con el mundo Espiritual, de una manera normal, sin tantos ritos, ni intermediarios, pero no sé, aunque me siento tentado, si puedo decir más.
Sólo diré que no pertenezco a Iglesia, Comunidad, o Escuela ninguna, es genial comunicarse con los Seres Espirituales, como Familia, como lo que somos, y que todos los centros de poder, aduzcan lo que aduzcan, intentan hacernos olvidar, en su propio y mezquino beneficio.
Si, Amigo Lector, te he incomodado con mis ideas, por favor, remítete a "Inauguración y Carta de Intención", bajo la denominación de Entradas Antiguas.
El accionar de los Ángeles, es singular.
De pronto inspiran a personas de nuestro alrededor, o incluso a desconocidos, para que o nos digan la palabra que necesitamos oír, o nos acerquen una solución, una idea, o directamente hagan algo por nosotros, y luego no los vemos más, a la mayoría.
Así fue Dora, la Mamá de mi amigo Gustavo; mi Madre; Sergio; Nancy; Betty; Juan Barrios, el espectacular Agente de Viajes;Christine; el Dr. Rodrigo Almeida, un oftalmólogo brasilero que, en los tiempos en que viajé, era uno de los "Fellows" del Dr.S.Chang, y que foi muito meu amigo, me dio la tranquilidad, el calor humano, la cercanía que, más allá de la excelencia profesional, yo estaba necesitando, tiene su Clínica en Brasilia, y aún no me he podido comunicar, pero lo haré, como le prometí, apenas pueda; y, obviamente, Robert.
Y decenas de personas para mí anónimas, que en los más increíbles momentos, sin saberlo, fueron inspiradas, de las maneras más increíbles aún para mí, a facilitarme algo, lo que fuese, aún no teniendo, ellos, conciencia de lo que sucedía.
Argumentando acercarnos a la Vida Espiritual, todas las religiones, filosofías, escuelas, whatever, nos han alejado tanto....
El disfrute, posesión, conocimiento, de la Vida, el Mundo, la Dimensión, o como quieran llamarle, Espiritual, nos pertenece por derecho, y por nacimiento, libre y sin interpuestos personajes.
Tenemos que aprender a sentirlo así, a dejar de creernos llenos de culpa, vergüenzas, indignidades.
Estamos en este mundo, aprendiendo, no hay una manera correcta de hacer las cosas, salvo aquella que no perjudique al otro.
Estamos en un mundo sensorial, material, y son los utensilios, los sentidos, la materia, que tenemos para extraer de él toda experiencia y enseñanza.
¡Es tan simple"....
¿Reaccionarás......?


Jorginho
(*) - Quienes deseen conocer el nombre del profesional que me atendió, así como la manera de contactarse con los otros Profesionales, o mi Agente de Viajes, escríbanme a la dirección de gmail que figura en Mi Perfil, y les responderé.

3 comentarios:

VALENTINA (kachi) dijo...

Hola, estaba yendo de link en link y encontré este blog, me llamo la atencion que seas de Montevideo como yo, y entré, lei tus escritos y tengo que felicitarte por que son muy buenos. También te agregué al msn y espero que no te moleste, si me aceptás podriamos hablar sobre tus escritos, meditacion y otros intereses =)

Beso y un saludo.

Ronaldg dijo...

MUY BUEN COMENTARIO, EXITOS.

YOR dijo...

Que periplo!, pareces Dante ascendiendo desde los círculos mas bajos del infierno hacia la luz... oscuridad de la ceguera de las reacciones inesperadas, de las gentes que se quedan en el camino, y la luz, ese destello de los que aparecen y te cobijan, te protegen, apuestan por vos, y cuando no pueden dar una palabra de aliento al menos te hacen saber sobre su presencia...
De la oscuridad a la luz, que bella jornada.
Un abrazo desde Mendoza!