miércoles, 26 de noviembre de 2008

"Ay, cómo me duele quererte como te quiero....."


"Para correr hacia el mar, vistiéndonos de sol.
Para tener y prestar niñez del corazón.
Para jugar a inventar el mundo de la flor,
somos dos, somos dos.
La eternidad es hoy.
La eternidad para cantar, y derrotar al tiempo.
Para cruzar sin temor, el valle y el volcán,
somos dos, somos dos, enamorándonos.
Viviendo sin después ni olvido.
Para pedirle al dolor, que ya no vuelva más,
somos dos, somos dos, ilusionándonos
por una pequeñez, un color, quizás perdido."

María Elena Walsh - Jairo (El Valle y el Volcán)



ace muchísimos años que me planteo la cuestión de los sentimientos en mi Vida, y que busco la posibilidad de universalizar, es decir, de encontrar si mis respuestas son capaces de ser universales.
Creo que sí.
Entonces, ¿por qué hablo de mí?
Porque soy el Texto donde estudié, y me parece muy cobarde refugiarme detrás de un personaje que me liberase de cualquier consecuencia.
Cierta vez , charlando con Enrique, quien me introdujo en el mundo de la Macrobiótica, el Zen, y en la búsqueda del Conocimiento, allá por los años setentas, tratábamos de entender las distintas razones esgrimidas por quienes asistían a nuestros grupos de trabajo, y cuales las reales, las ocultas, las que provocaban, luego, las reacciones que, a los novatos en estas lides, nos desorientaban.
Enrique me instaba a pensar, a desentrañar, a objetivizar.
En esa época yo estaba en pleno "UÁ UÉ!", como se dice en Brasil, y que creo es muy gráfico, y no llevaba a serio una cantidad de potencialidades que Enrique supo ver en mí, y me guió para desatarlas.
Fui su peor discípulo, pero su mejor alumno.
Observando, y experimentando, llegué a la conclusión, nada sorprendente en sí misma, de que todo en el mundo, está regido por la ley del deseo, que a veces tildamos de "sentimientos".
Cierta vez, también, hablando sobre el Tao, me dijo:
- Jorge, si el Tao está en perfecto y eterno equilibrio, ¿cómo es posible que algo pueda ser creado?, nada es necesario.
Lo miré no entendiendo nada, algo muy común en mí.
- Hay una tercera fuerza desequilibrante, a partir de la cual surge el rayo de Creación, para que el Tao encuentre nuevamente su equilibrio.
Se hizo la Luz.
Era lógico e impecable.
Comencé a reconocer esa fuerza, la sexual, y a experimentar con la culpa que todos sienten de reconocer su accionar en sí mismos.
El otro día leí una publicación de mi amigo Yor, y no pude creer que le estaba, él también, hundiendo el diente a este tema; si bien lo sexual no es lo mío, sino que lo mío es lo sentimental
Temo escribir algo sobre el sexo.....you know.
Y es así que hoy en día, estamos todos mal queridos, y mal atendidos.
Me he preguntado varias veces qué es lo que alguien me está diciendo cuando me dice que me quiere.
Asumo mi frialdad y desapego, pero no soy idiota.
O tal vez sí, pero ojalá que no mucho.
¿Es tan difícil jugar con las cartas sobre la mesa?
El Amor existe.
Creo en él.
Y creo en la perdurabilidad del Amor.
Lo que no dura es la calentura, el apasionamiento, la urgencia hormonal.
Y nos mentimos, y les mentimos a los otros.

Dos personas se cruzan en un ámbito cualquiera y, tal vez, se sientan atraídas la una hacia la otra, y viceversa.
¿Qué es lo que sintieron?, ¿Amor?.
Yo creo en los encuentros, pero no son tan habituales como la gente cree, o pretende creer o que creamos.
¿Se sintieron impactados por la presencia del otro?; ¿por la ropa que usa?; ¿el perfume, el auto, la altura, los senos, las piernas, el pelo, los ojos......?
Un amigo , otro Enrique, una noche filosofaba en que la atracción es demasiado misteriosa:
- Nunca sabés qué es lo que le gustó de vos.
¡Puede ser hasta el corte de pelo!.
Y comienzan a tratarse.
De pronto nos encontramos escuchando una declaración de amor mutuo.
¿Amor?.
A mí me ha sucedido innumerables veces; y hasta en estos momentos en que estoy recluído y ciertamente no posibilitado de alternar.

No es mi meta el describir al Amor.
No quiero caer en el parloteo sin otra justificación que explicar, o tratar de explicar, lo que sólo se sabe, se conoce, experimentando, y como toda experiencia espersonal e intransferible, integrada y coartada por todas las experiencias anteriores, miedos personales, tabúes más que individuales, etc.
Recuerdo a Sor Juana Inés de la Cruz, y toda su elaborada descripción de las diferentes categorías de la Oración.
No sé si a alguien le sirve conocerlas, quizás sí, pues la nombraron Doctora de la Iglesia Católica; pero el que reza, reza y sólo eso, reza.
Más allá de como alguien haya nombrado lo que él está haciendo.
Igual Platón y los diálogos de Sócrates sobre los diferentes escalones del sentimiento.
Leí, en un blog, el comentario que, a propósito de comentarios de otros Lectores, y la polémica en que se habían trenzado, sobre la vida, las dificultades, posiciones, todo muy erudito pero hueco, dejó, decía, alguien a quien no conozco, de nombre Mauro.
- "¿Por qué no se dejan de filosofía, y se dedican un poco a vivir?".
¡Adoré ese tipo!.
Por eso no voy a entrar a definiciones, sólo a marcar lo que he experimentado en la Vida, la mía, y en la Consulta.
Desde mi experiencia, creo que le llamamos estar enamorado, a el simple hecho de querer estar con alguien, o, más común, que alguien que nos guste, esté con nosotros.
Una vez acudió a mi consulta un joven universitario, con una gran angustia. Me planteó que en la vida, su mayor interés era encontrar el verdadero Amor.
Mi Amiga Susana dice que va a editar un manual de advertencias, que le entregará a toda persona que quiera hablar conmigo.
Asevera que no saben dónde se meten.
Puede ser cierto.
No sé si por los ojos celestes, o una apariencia de ingenuidad, hasta de liviandad, que creen que podrán llevarme a su juego, y terminan enredados en el mío, que no me quedo en la contemplación pasatista y condescendiente, inmediatamente salta a mi vista el cangrejo que se esconde bajo la piedra, y le fuerzo a salir.
Volviendo al muchacho aquel, la pregunta inevitable fue:
- ¿Podés explicarte mejor?.
- "Claro, quiero alguien que se preocupe por mí, que piense en mí, que me llame, que me mime......".
- Qué bueno!, ¿por qué no?.
¿Estás seguro que es eso lo que deseas?
- "Sí, con el alma".
- Muy bien, supongamos que esa persona aparece en tu vida, y se llama Antonio; ¿qué hacés?
- "Ah no!, así no!".
- Bueno nene, entonces dejate de joder, bancate tu angustia, sacate la caretita, y aceptá lo que venga con tal de que tenga vagina.
Lamentablemente, más o menos así, han sido los planteos de mis clientes.
Es que todos decimos desear el Amor, pero luego le ponemos condiciones.
Y resulta que es complicadísimo encontrar un amor en/a un hombre/mujer, con determinadas características físicas, intelectuale, buen humor, cómoda situación financiera, o no, que están los/las desinteresados de siempre(jajajá), que nos ame más que a sí mismo, que esté pendiente de todas nuestras necesidades, generoso/a, y brillante...¡qué vivos!, así, yo también.
Somos muy, demasiado pretenciosos, y regidos por convencionalismos que invalidan todo nuestro discurso.
Sin embargo yo, que no he conocido ni límites ni fronteras, que he compartido caminos largos, no tengo experiencia con el verdadero Amor.
No obstante,él estuvo a mi lado.
Fue confidente de mis experiencias y desamores; me acompañó a cada presentación, a cada función; participó de la generación de proyectos, ensayos, y fue un can cerbero con quienes intentaban un acercamiento.
Podría racionalizar mi comportamiento y, entonces, quitar el cuerpo a la responsabilidad que me cabe.
Podría decir que en ese tiempo estaba muy rodeado de ruído, de luz, de aplauso, de requerimientos, y aceptación; y sólo serían excusas.
La verdad es que fui cobarde.
Tuve miedo, no supe qué hacer.
Siempre te recuerdo, Evelynne.
Es que lamentablemente para todos nosotros, el Amor no es un regalo, es una conquista diaria que, además, sólo se da a los inteligentes.
No a los que sepan y dominen las matemáticas, o la física nuclear, o lo que sea, eso no es inteligencia, es habilidad.
Inteligencia es saber aceptar que las cosas, nos gusten o no, son como son, y es lo que hay.
¿Duro?, sí, durísimo, pero no por ello, menos cierto.
Como también lo es, desde mi punto de vista, el hecho que la relación amorosa es tal cual una transacción comercial.
Antes de disentir, lean el planteo: suena muy feo para nuestra moralina, pero, si miramos atentamente, y escuchamos a nuestros interlocutores de turno, sabremos que siempre, o casi, está presente la carencia.
¿Y cuándo es que esta se genera?
Cuando siento que estoy poniendo más, en cualquier plano, que el otro involucrado en la relación.
Es decir que, de alguna manera, estoy midiendo lo que doy, y lo comparo con lo que recibo.
¿Es o no es una relación quasi de comercio?.
Aceptémoslo, y comencemos a exigir justicia, como lo hacemos ante un comerciante que no entregue por nuestro dinero, la mercadería que este representa, y llegado el caso, cambiemos de abastecedor.
¿A quién puede favorecer permanecer siendo parte de una situación a todas vistas perdidosa?.
Sinceramente creo muy malsano continuar esperando o provocando un cambio en el otro que, a todas luces, el otro siente no necesitar.
Sé de esas personas; padecí de esas personas; y tuve la suficiente inteligencia como para salir de esas relaciones antes de contagiarme y no ver la realidad sino que, criticando el egoísmo manifiesto del otro, darle cabida a mi propio egoísmo, y tratar de imponer mi voluntad, haciendo lugar a una guerra de reproches, descuentos, rencores,fracasos y depresiones, que no arrojaría nunca, ni arrojan a quienes lo viven, ningún saldo positivo.
Les cuento: tengo, o tenía, un Amigo muy querido.

Los dos disfrutábamos de nuestros respectivos procesos interiores, y todo fue bien hasta que, un día, sentí que yo estaba poniendo más de mí, de mi Vida y experiencias, que él.
Se lo hice saber, y también le transmití mi deseo de paridad en la relación.
No hubo reacción.
Y tampoco la hubo ante la reiteración de mi planteo.
Se me presentaron dos opciones: permanecer y exigir un cambio en su postura, algo que él evidentemente no sentía como necesario, comenzar a generar carencia e insatisfacción, con el consiguiente desgaste y rencor, o retirarme.
Me fui.
Duele, y mucho, pero salvé lo vivido que, de haber continuado, se hubiese desdibujado.
Rita Lee, la legendaria rockera brasileña canta:
"Sexo sem Amor, é necessidade,
Amor sem Sexo, é Amizade........".
Si hay dolor en una relación de amistad que termina, imaginen en una relación amorosa, donde hay otros componentes más íntimos comprometidos.
Lo conozco, también lo pasé.
Es terrible como sufrimos cuando no nos quiere quien nosotros sí queremos.
Cuando no nos elige quien sí elegimos.
La autoestima se va al cul du sac.
Sentimos que no valemos nada, hasta que le prestamos atención a esa vocecita interior que nos dice:
- ¡¿Pero qué te pasa?!
Y cuesta, pero reaccionamos.
En lo particular, no me gusta comer bichos que tengan tentáculos; que yo sepa, los pulpos y calamares medran, ni bola dan a que no me gusten....

¿No me quiso?.
¿No me eligió?.....¡Pobre!, se lo perdió.
Mi Amigo Wilson, estando yo atravesando un momento muy difícil en una relación amorosa, me escribió una hermosa y muy sentida carta.
En ella reprodujo un pensamiento de Emmily Dickinson, el cual transmití siempre a mis clientes:
"Más vale ver un dolor cuando se aleja, que todos los días presentir su llegada".
Sabia la Dickinson, y sabio Wilson.
Y hay más aún, el Amor sólo es posible entre iguales.
Así es, y no me refiero a que los dos tengan los ojos claros, no soy tan básico, me refiero a que entiendan la Vida de manera semejante.
Sin embargo, también allí es necesaria la inteligencia, ambos factores van unidos.
Uno sustenta al otro, y le da razón de existencia.
Ambos integrantes de la relación, seguramente tendrán necesidades y crecimientos semejantes, pero no iguales, no simétricos, aunque sí concurrentes.
La necesaria habilidad de adaptación a la modificación del otro, el acompasamiento de la alternancia de necesidades y compensaciones que cada uno requiera, el talento de entender que el nutrir al otro es la mejor manera de nutrirse a sí mismo, todo ello es evidencia de los dos factores antedichos, y fundamentales.
Demos una ojeada rápida, no es necesario más, a lo que sucede a nuestro alrededor.
Violencia doméstica en franco ascenso.
¿Un mal coyuntural?.
No lo creo.
Sí más bien una obviedad, dado el tipo de entramado de relacionamientos mentirosos y carenciados, que hemos construído y que aceptamos como establecidos, y como dignos de emulación por las generaciones futuras.
¡Cuánta soberbia!.
Admitamos que le erramos en un casi cien por ciento, y si bien ya estamos jugados, salvemos lo que vendrá.
Sé que es difícil y doloroso, pero se impone la autocrítica reparadora y absolutoria.
Desapasionadamente analicemos cuales los motivos para mantener el relacdionamiento que mantenemos y, si bien quizás no podamos modificarlo pues, como dijo alguna vez mi amiga Lilí:
- Hay decisiones que no dependen sólo de uno mismo.......
por el solo hecho de haberlo aclarado en nuestro interior, comienza a sanar, en un proceso que, inevitablemente, llega a la sanación total.
Cientos, miles de tontas excusas, de justificaciones a nuestras debilidades, ocultamientos de nuestras íntimas realidades, todo es válido al momento de relacionarse con alguien.
Pero aún estamos en este Mundo, y eso sólo puede significar una sola cosa: el Plan Universal, la Voluntad del Cosmos, Dios, el nombre o entidad que querramos, entiende que aún podemos reaccionar, modificar, y construir un Mundo, y una Vida, bien mejores.

Jorginho
Publicado el miércoles 03.12.08

2 comentarios:

María Teresa dijo...

Si tienes razón; la vida y las relaciones son así como las planteas. Lo inesperado... esperado también, de verdad las cosas que nos pasan entre ellas el deterioro en alguna área de nuestra vida, ya lo hemos anticipado. lo importante es quitarle de una vez el poder a lo que nos aterroriza. Me encantan tus reflexiones... somos seres humanos "cuerdos" y aunque con diferentes experiencias los resultados nos llevan a lo mismo... tratar de sentirnos lo mejor posible manejando esta marioneta que tenemos por cuerpo sin involucrarnos demasiado para no morir en el intento.

Jorge de Bahía dijo...

Hola M.Teresa;
No sabes los mails que he recibido diciendo que se han quedado pensando en mi propuesta, y que no encuentran qué decir.¡Bien por ti!
No estoy tan seguro de que el hecho de mantener la objetividad ante una situación, sea asimilable al no involucrarse en ella.
Parece algo raro, extraño, y como imposible, pero es algo que se consigue con esfuerzo, experimentando, con tenacidad y ganas.
Es el valorarse para poder valorar al otro, conocerse para poder conocer, amarse para poder amar.Y cuando logras la objetividad, y te conoces, valoras, y amas, puedes reconocer en el otro todo su Yo, sus mentiras, sus trampas, sus máscaras, en fin, ojalá que su integridad, verdad y amor.
Es tan simple, pero como todo lo simple, es difícil de explicar simplemente.
Beso grande